Fa pocs dies va morir en Xavier Rubert de Ventós, amic de tota la vida de Pasqual Maragall. En el meu treball sobre el pensament federalista d’en Maragall vaig escriure: “En el conjunt de l’anàlisi fet sobre el pensament de Maragall ha quedat clar que ni és, ni ha estat mai, independentista. ... Hi ha un concepte d’independència que Maragall arriba a acceptar, i és la de Rubert de Ventós, basada en una construcció racional i en la interdependència”.
He revisat
les meves notes sobre el llibre “Catalunya: de la identitat a la
independència” escrita per Rubert l’any 1999, és a dir molt abans del nou
Estatut, de la seva l’anul·lació pel Suprem i de l’inici del conegut com a Procés
que va portar als fets del 2017.
Transcric
alguns dels paràgrafs més interesants del seu pensament:
"El hombre tiene una incompetencia natural, nace sin garras. Por tanto, para
defenderse se torna social, para tener más fuerza. Con el riesgo de volver su
fuerza contra el propio grupo. Se hace entonces político y racional. Crea
reglas, tótems y tabúes". És a dir, les persones humanes som individus que viuen, per necessitat, en societat.
"La cultura ha sido durante siglos el arte del retraso, de la costumbre, la
inercia, la repetición. Permite fijar los elementos simbólicos (lengua,
religión, arte) que conforman nuestra experiencia. Una memoria, una lengua,
unos dioses que constituyen un universo particular por el cual los hombres
muestran disposición a matar y a morir". Adverteix dels riscos de l’extremisme ideològic.
"La tendencia solidaria y la agresiva son las dos caras; hay afinidad entre
estimación y agresión. La raíz común que une ambas tendencias es el sentimiento
de pertenencia: identificación con un nosotros que casi siempre es un
no-a-otros. Esa identificación nos hace
generosos, veraces y entusiastas al mismo tiempo que envidiosos y vengativos". La pertinència -el nosaltres- pot
derivar a la intolerància -als altres.
Tot
l’anterior ens obliga a reconèixer el problema i redreçar-ho en tremes de
convivència: “Nuestras necesidades de identidad y pertenencia son tan constitutivas de
lo que somos como peligrosas para nuestros semejantes. No tiene sentido
criticar estas tendencias, hay que aprender a contar con ellas, y si es posible
civilizarlas”.
La identitat
-la pertinència- i és múltiple: “En las sociedades modernas, la identidad no es un
rasgo único y global, sino que cada individuo ha de construirse esa identidad a
partir de una serie de adherencias, pertenencias y adhesiones”.
També considera
un fet que existeixen les identitats col·lectives i per tant els drets
col·lectius: “¿cómo atreverse a sostener que los derechos, en cambio,
son siempre y sólo individuales? ¿No ha de existir este derecho colectivo
cuando las vejaciones son no sólo colectivas, sino acumulativas?”.
Per tant “Lo realmente abstracto
(bestia y bárbaro) no son estas identidades colectivas, sino las “soberanías
territoriales” que aun gobiernan nuestro siglo y que permiten prescindir de
cosas tan concretas como la viabilidad de un país o la voluntad de sus
habitantes. Para que te nieguen la propia existencia hace falta que seas
nacional de un pueblo o país no homologado (kurdo, saharaui, kosovar)”. Per cert, aquesta visió podria
coincidir amb el concepte que expressa la recent sentència del Tribunal de
Justícia de la Unió Europea quan es refereix a “un grupo objetivamente
identificable”.
“Del mismo modo que los
derechos colectivos necesitan de una base individual, también los individuales
requieren del apoyo de unas creencias y un proyecto comunes. El funcionamiento
de la democracia, según Rawls, necesita de una background culture, unas
convicciones y convivencias compartidas, en las que se basa el juego de las
elecciones, las mayorías y las minorías”. Important el que diu sobre la democràcia
com a projecte compartit sobre un substrat cultural acceptat; l'actual creixent
polarització i la consideració de l’adversari polític com enemic són elements
contra-democràtics.
En relació a
la situació de la dona i del nacionalisme en la societat, opina: “Ahora es la situación de
la mujer la que define un régimen político, la última ratio que clasifica o
descalifica democráticamente a un país, un gobierno, una religión ... Todos
querríamos, mujeres y naciones, que ni el feminismo ni el nacionalismo existieran.
Su ideal, su destino, es el disolverse cuanto antes; son síntoma de limitación
política o discriminación legal de ciertos individuos”.
Fa una
llarga cita del professor Manuel Castells en relació a la multi-identitat dels
ciutadans: “en la era de la
información, la gente construye su identidad a partir de su experiencia y de
sus códigos culturales: externos (dios), históricos (nación), geográficos
(territorio), biológicos (mujer), personales (gay), étnicos (negro), electivos
(ecologista). A partir de esas identidades se puede reconstruir la ciudadanía,
los derechos de los trabajadores y la solidaridad”. La condició de ciutadà ha de permetre la
pluralitat, no ha d’estar basada en la uniformitat.
Actualment es
reconeix, amb Daniel Innerarity com a referent, que una característica de la
societat, i una dificultat per a organitzar-la i governar-la, és la complexitat.
Segons Xavier Rubert “La tarea política del porvenir es organizar una sociedad
compleja ... Una sociedad que pase
del status al contractus, de la adhesión carismática a un líder al consenso
racional y el compromiso emocional entre individuos libres”. En Rubert, l’any 1999 ja considerava
doncs com actituds oposades les adhesions a líders carismàtics i els consensos
racionals; ho deia quan faltaven més de 15 anys per l’aparició de Trump i els seus
imitadors.
Com afecta
tot això a l’Estat? Doncs “El Estado se eleva a una pieza de arqueología industrial
en una época en que las identidades se vuelven complejas, los poderes se
dispersan, las soberanías resultan difusas y las entidades colectivas no son
construcciones fijas, sino en un proceso de permanente asimilación, o rechazo,
de su entorno”. L'estat nació aïllat i uniforme ja no serveix.
Seguint el
seu pensament, els Estats reaccionen de la següent forma: “Renuncia al hiperestado
con la esperanza de salvar la hipernación, que ya no intenta definirse por lo
que hace sino por lo que es, encarna o simboliza. Acaba prefiriendo la unión
monetaria, que pone en crisis su soberanía efectiva, a la constitución de una
Europa federal que cuestionaría los símbolos más aparentes de su identidad
nacional. La nueva ideología “identitaria” del estado no es complementaria con
las otras identidades que viven en su seno, sino que compite con ellas”. De fet, aquest pensament és coherent amb el
fet que a l’estat espanyol li és més fàcil, menys dolorós, cedir competències a
la Unió Europea que a les Comunitats Autònomes.
Refermant el
tema explica: “En España la mística del estado, la histeria de la unidad, la manía de la
vertebración y la paranoia del cuarteamiento del solar patrio son cosas que han
dado un rendimiento notorio”. Això comporta la dificultat de ser Maragallà (tant en referència a
l’avi com al net) que “reclaman de España un talante más permeable y una
estructura que opte por el reconocimiento y no por el encajonamiento
lingüístico y cultural de las naciones españolas”.
L’experiència
personal política de Rubert el porta al desencís: “Creía también que era
posible, pero mi experiencia en las Cortes y el Parlamento Europeo me hicieron
cambiar de punto de vista y de convicciones”.
Aquesta
decepció amb la possibilitat de configurar una Espanya plural el du a defensar
un plantejament polític de com poden ser les relacions entre Espanya i
Catalunya:
- el único modo que respeten nuestra lengua y cultura es
que lo sean de un país oficial e independiente.
- Podemos defender
nuestro proyecto con razones universalistas, liberales y utilitaristas. Dejemos
que los nacionalistas sean ellos.
- Catalunya y Barcelona son referente mundial en la definición y
gestión de lo que son una nación y una Ciudad.
- Somos pequeños sin ser irrelevantes, un país manejable
donde podemos manejar y verificar proyectos societarios que a una escala mayor
serían imposibles y a una menor irrelevantes.
- Ni la Constitución ni el Estatuto son hoy base suficiente
para consolidar nuestra autonomía sin un
permanente tira y afloja táctico ... y plantear las relaciones mutuas en
términos de reclamaciones por un lado y concesiones por el otro.
- Nuestra entidad lingüística, histórica y cultural se
halla pasablemente establecida: es nuestra consolidación política en el marco
europeo y peninsular lo que está por hacer.
Per concloure, una cita sobre els marcs de negociació, amb plena vigència actual: “Cuando dos interlocutores se sientan a dialogar es porque ambos creen que, desde posiciones desiguales existe la posibilidad de que el acuerdo beneficie a las dos partes. Sin cierta analogía de fuerzas es muy difícil evitar la prepotencia de una de las partes, el resentimiento de la otra y el recelo de ambas”. El 1999 ja semblava parlar del procés, del seu desenvolupament i de les seves conseqüències.
JLC

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